jueves, 27 de marzo de 2008

El dia que mas odio

Emilio me pasa un meme. Esta vez toca responder sobre el dia que mas odio. Y lo he tenido difícil, más que nada por tener que escoger sólo uno de todos los que me han venido en mente. Asi que, el dia que mas odio es:

El dia nublado

No me gustan. Nada. Yo, en mi vida, quiero sol.

Le paso el meme a Jose (parece que ha vuelto), Marta, Eldeu (para que lo pongas donde quieras ;)) y a mi desaparecido Mance!


3 comentarios:

Alejandro Quereda dijo...

A ver si me animo... pero tampoco tengo nadie a quien pasárselo :(.

A ver si hablamos por msn, tengo ganas de charlar contigo.

Unknown dijo...

A ver si coincidimos, que voy justa de tiempo ;) Un beso!

joserayab dijo...

Hola preciosa. Espero que no te importe, pero te contesto aquí al meme.

¿El día que más odio?
Estaba escribiendo contando que los días que más odio son los previos a un examen. Pero me ha dao por borrarlo todo y volver a plantearmelo, y sin duda los días que más odio son aquellos en los que el maldito insomnio no me deja dormir. Puede ser cualquier día: lunes, viernes, verano, primavera, caluroso, lluvioso... Puede ser de día o de noche (mis horarios para dormir no tienen lógica ninguna). Lo malo es que cada vez son más frecuentes los días en los que no entra sueño y por más que intente dormir y lleve ya 20 horas despierto no consigo conciliar el sueño. Odio pensar que tengo que dormir, meterme en la cama y ver que pasan las horas sin lograrlo.
Ahora, cuando no entra el sueño simplemente no me quedo en la cama y sigo haciendo cosas (como conectarme a las 4 de la madrugada a internet para leer este blog), pero siempre recordaré aquellos días en los que aún iba al instituto y tenía que levantarme siempre a las 7 de la mañana, cuando llegaba la noche y me acostaba a las 1 y podían pasar 4 o 5 horas sin que me durmiese. Me quedaba en la cama y empezaba a darle vueltas a la cabeza. Muchas de mis teorías filosóficas de la vida provienen de esas noches, pero también las ralladas más grandes que se puedan imaginar y los pensamientos más oscuros que se me puedan ocurrir.

Definitivamente, odio esos días.